noviembre 15, 2008

¡Oh, fortuna!

Alberto Mario Amador

Había una vez un chino amarillo que decía llamarse Yee, esto no es importante porque todos lo llamaban chino. No sé como llegó Yee a esta ciudad, el caso es que pronto hizo lo que todo el mundo espera de un chino de verdad: montó un restaurante.

El restaurante se llamaba “SUN-SUN”, cosa que según un amigo licenciado en chino traduce algo así como pollito amarrado. Al lado del restaurante un tipo llamado Juancho abrió-montó un club de putas. El negocio era excelente, los tipos iban al prostíbulo, se garcharban una puta y luego se iban a comer arroz donde el chino.

Una vez el dueño del prostíbulo tenía la tripa pegada y le dijo al chino que le fiara una cajita de arroz especial con mucha soya; el chino dijo la velga, chino no fía.

Juancho se fue con hambre y se comió una mogolla de doscientos con agua: en silencio su corazón era devorado por parásitos asesinos que le deseaban la muerte a todos los chinos del mundo..., el tipo del prostíbulo había leído hace mucho tiempo una frase de Pablo Neruda que decía que los chinos eran incapaces de hacer algo feo y ahora pensó que Neruda era un chupapichas, era un chupapichas de la peor calaña que siempre tuvo plata para comprar arroz..., ahora la vida se iba entre las putas..., ¡ahh! vida hijueputa... Esa noche mandó a las putas a que fueran a comer donde el chino.


Siempre estuvo arrecho, sobándole la barriga a Buda y metiendo su amarilla salchicha de tofu en rosadas vaginas y morenos culitos de mala muerte; era la apoteosis del chino, nunca su comida fue mejor, las putas salían y entraban del restaurante, Yee estaba radiante y las putas gorditas. Las mujeres le daban el culo y él pagaba con arroz o chop-suey. Los clientes podían irse al carajo, las putas eran las reinas del restaurante; Yee reía todo el tiempo, saltaba y se mofaba de Buda y del joven cocinero que vivía extenuado por la voracidad de las prostitutas.

Yee comenzó a decaer, se lo pasaba culeando día y noche, descuidó los negocios y se hizo el loco con las deudas y los recibos: era el ocaso del chino. A los pocos meses Yee era una sombra de si mismo, estaba flaco y raído, las putas comían arroz con saña y no dejaban nada, ya no llegaban pollos ni huevos, al restaurante no llegaba una mierda, hasta el cocinero se fue a buscar trabajo en el prostíbulo. Yee y su picha oriental ya no tenían garbo para una puta mas, estaban acabados.

Una noche llegaron los distribuidores de pollos y le dieron una palera al Yee porque debía unos cuantos millones en pollos y huevos, Yee decía chino aluinado, chino no tiene pala pagal. Te estas haciendo el loco chino malparido decían los tipos de los pollos y se lo cagaban a trompadas, lo dejaron vuelto mierda en la puerta del restaurante, ni una puta salio a socorrerlo, sólo lo acompañaban los ratones y las cucarachas. No todo esta peldido, se dijo, mientlas haya latones hay una posibilidad, y se durmió al rato.

Juancho se felicitaba por haberle dado una lección a Yee y le tocaba las tetas a una puta joven, también le daba besitos a las tetas de otra puta que tomaba cerveza. Yee estaba dormido en la calle, tirado en un rinconcito con la cara acartonada de sangre, soñaba que era un conejo depravado en un mundo de niñas encueras con culitos sonrosados. Juancho pensaba que tal vez se había pasado un poco con el pobre chino, Yee pensaba cómo haría para meter su picha de conejo en tantos agujeritos de acero.

4 opiniones:

r 21 de noviembre de 2008, 11:53  

CONOSCO A ESE CHINO Y LA VERDAD NADA MAS CON VER EL LUGAR NO DAN GANAS DE ENTRAR DE TODAS MANERAS LA COMIDA CHINA SIEMPRE SERA LA MEJOR.
POBRE CHINO DIRA LA GENTE,A LO MEJOR ESTA MEJOR EN UN PASI SUBDESARROLLADO QUE EN UNA CHINA SOBREPOBLADA LLENA DE ENFERMEDADES, TERREMOTOS Y DEMAS DESGRACIAS. !VIVAN LOS CHINOS QUE SE REBUSCAN EN ESTE PAIS!.

Edgar Piedrahita 21 de noviembre de 2008, 17:00  

Sinceramente la velocidad de la narrativa, no hace que las palabras sean disonantes al oído. La historia del chino, muy buen contada.

Edgar Piedrahita 21 de noviembre de 2008, 17:03  

Realmente la narrativa tan feloz no deja fijarse de la disonancia de algunas palabras, que hacen de la historia, un cuento bien construído.

Anónimo,  23 de mayo de 2009, 17:26  

psss hasta ahora lo veo...y ps me quede como un poco "picada" pero muy bacano como lo cuentas y la historia..sin embargo con mucha humildad ps te aconsejaria no detalles tanto y se mas profundo...no se mucho de estas jodas ,pero te lo digo como espectadora....pero ps muy bacano tu..y siga por ahi que va bn

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