marzo 18, 2008

¿Quiubo Baco..., ¡paco!?

La ciudad se mueve, sola, porque es una ciudad caprichosa. Abre sus fauces de fiesta y de rumba y te traga con sus cantos, continuamente, todos los días. Aquí, en medio del inclemente sol logramos respirar, y abrazarnos y danzar al compás de las melodías: la del bus, la del vecino, la de los bares y estaderos. Como una medicina o una droga se consume, no para morir, sino para no vivir.

Todas las personas, aturdidas por la sordera que produce el escuchar tanto, se embriagan en el tumulto y en la jarana que se forma en cualquier resquicio de esta ciudad. La noche los abriga y la complicidad los anima. Y Baco ríe, satisfecho.

Pero del otro lado, lejos al final de la resonancia, otros seres devoran lo que parecen ser las sobras que la ciudad deja: cualquier rescoldo sirve para que se reúnan y se atraganten de música y de licor. Y de libros, claro, porque son ellos los que hacen que ésta sea una orgía literaria, una comilona del arte.

Desde aquí regalamos un poco de esta música, de esta melodía, de esta sonata literaria que hoy nace.

Bienvenidos a la Comilona Literaria.

Sírvase frío y al fresco.

3 opiniones:

Ricardo Buitrago Consuegra 22 de marzo de 2008, 7:42  

Exitos. El contenido lo augura. Saludos

impromptu 29 de mayo de 2008, 17:34  

Morning Matías.
Da gusto ver que va creciendo el Bacablog, y de que forma.
Un saludo; je.

Zoociedad Lectora 3 de julio de 2008, 19:33  

Me recuerda mucho la historia del paco paco que se comió Alejandro Obregón en La Cueva, en sus inicios. Interesante.

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